Los tatuajes tienen una historia tan antigua como la humanidad, presentes en culturas de todo el mundo como símbolos de estatus, ritos de paso, protección espiritual o narrativas personales. Desde las marcas de Ötzi (el Hombre de Hielo, 3300 a.C.) hasta las intrincadas obras Maoríes, han sido un lenguaje universal grabado en la piel.